jueves, 14 de agosto de 2008

Hamburg

Saben bien que el caos es mi medio ambiente, así que regresaré a los primeros días del viaje.

Al terminar la primera semana en Berlín, salí de tour por Alemania. Mi primer destino fue Hamburg. Casulamente fue el dia del desfile-fiesta "Schlager", y la ciudad entera, desde la estación de trenes hasta Sankt Pauli, estaba llena de gente ebria, disfrazada, con collares de flores, pelucas...



Mi primera impresión, cuando vi algunas personas medio disfrazadoas o con ropa de colores, fue creer que los hamburguéses eran más excéntricos que los berlineses. La ingenuidad se fue rápido cundo vi por la ventana del hostal un desfile gigantesco con autobuses y camiones decorados, música a todo volumen ("ich war noch niemals in New York..."), y borrachos desparramados por todo Sankt Pauli, que es quizá la calle más pintorésca que he visto en Alemania. Decidí seguir el desfile y dejar el pomposo y burgués Hamburg para el día siguiente.


Estaban eufóricos y, lo que nunca esperé, amistosos y abiertos y en verdadero desmadre.El alcohol hace milagos hasta entre los germanos.


Un grupo se me acercó, me preguntarón que estaba haciendo sentado y leyendo (la guía de turistas). Me integraron al desfile y hasta lentes y collar me prestaron.


La pnadilla de borrachos estaba formada por Sebastian (un hombre alto, mitad holandés), Jögi (Jörgen), Isabel (rubia novia de Sebastian) y Medium (no pude entender su verdadero nombre). Ellos me invitaron unas cervezas, anís -porque no había Tequila como Schnaps (trago tipo aguardiente)- y hasta comimos "cheeseburgers", porque "Scheiß mit den Hambuergern", según palabras de Isabel. Para terminar, llegamos a un cantabar vietnamita o qué se yo.


Al día siguiente casi toda la basura se había ido, aunque en algunas esquinas me tope con gente que seguía disfrazada. Pero para continua con el folklore, me metí al mercado de pescado. Ademüas de anguílas, baguets, y mugres tipo coyoacán, habüia un jamaiquino vendiendo café, y un hombre que tocaba "El condor pasa". Junto a él una mujer negra bailaba con los brazos extendidos hacia arriba y los ojos cerrados.








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