sábado, 19 de julio de 2008

El viaje

Abordo me sente junto a una senhora y su bebe, Alexia, la cual era reprimida constantantemente en frances, aunque lo demas lo decia la mujer en espanhol. Que paradojas foucaultianas!
Tan solo once horas me costo llegar a Amsterdam, para darme cuenta de que en Shipol, ese aeropuerto que ya no me parece enorme, tenia que esperar casi siete horas. Tanto tiempo me parecio una nada gracias a Sandra, esa espanhola del Colegio de Mexico que se dedica al Exilio espanhol.
Como sera mi suerte que la conoci gracias a que me hizo la platica sobre el tipo que estaba pateando mi asiento. Uno nunca sabe cuando las cosas malas realmente lo son (o para Fer, las cosas no tienen identidad inmanente).
Recorri Shipol, incluida la pequenha expo del Rijksmuseum, y ese montruo de de siete brazos se volvio pequenho, casi como una casita de campo.
La llegada a Berlin fue rapida y la taxista resulto ser una mujer muy amena con cara de extraviada.

1 comentario:

mau feroz dijo...

taxista mujer, con cara de extraviada, genial combinación para afianzar la confianza, no? je je